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domingo, 12 de diciembre de 2010

Identidad Negra

La mayoría de negros, por no decir todos, reflexionamos antes o después sobre nuestra negritud. Resulta algo ineludible, las experiencias nos obligan a ello.
Si buscamos en cualquier diccionario la palabra identidad, la definición más común que vamos a encontrar será : “Conjunto de características propias de una persona o cosa que la distinguen de las demás." A su vez, si buscamos el término negro en el diccionario, además de encontrar un sinfín de definiciones y expresiones peyorativas, encontraremos entre ellas alguna parecida a “Persona de piel negra o muy oscura”.
Si la identidad se entiende como “Conjunto de características propias de una persona o cosa que la distinguen de las demás”, al hablar de nuestra identidad negra, es obligado mencionar a Léopold Sédar Senghor (seguramente el intelectual africano más reconocido) y Aimé Césaire, ambos pilares de la Negritud, una corriente ideológica que enaltece los valores de la cultura y civilización negra sin olvidar nuestra dimensión humana. Es muy importante comprender que la Negritud en ningún caso tiene como objetivo la confrontación entre culturas o razas – si es que existen razas humanas-, puesto que Senghor, que como he dicho era uno de los pilares de La négritude, era un gran humanista y entendía que la persona, independientemente de la raza a la que pertenezca, está por encima de cualquier distinción cultural.
 Sin embargo, a pesar de la enorme importancia de los creadores de la negritud, debemos recordar que éstos estuvieron muy influenciados por la reafirmación identitaria de nuestros hermanos afroamericanos durante el Renacimiento de Harlem, en el que muchos artistas negros decidieron inspirar sus obras (ya fuesen musicales, literarias, etc) en su origen africano. Así, Césaire afirmaría:
No somos nosotros quienes hemos inventado la negritud, ya había sido inventada por todos esos escritores del Negro Renaissance que leemos en Francia desde la década de 1930."
 (“Historia de la literatura negroafricana”, Lilyan Kesteloot)
Puesto que he hecho referencia a EE.UU, no  quiero dejar de recordar un momento histórico de identidad y conciencia negra protagonizado por dos afroamericanos. Sucedió en los Juegos Olímpicos de México de 1968. Tommie Smith y John Carlos, dos atletas negros que representaban a Estados Unidos en la prueba de 200 m –y que quedaron primero y tercero respectivamente-, agacharon la cabeza y levantaron el puño ataviado con un guante negro (¡black power!) mientras sonaba el himno estadounidense durante la ceremonia de entrega de medallas. Representaban a Estados Unidos, pero se sabían AFROamericanos, y, a pesar de ser deportistas de élite, no eran ajenos a los problemas raciales de su comunidad. Repito, momento histórico que trasciende todo lo deportivo e imagen histórica para la posteridad.
Enlazando de nuevo con el análisis de la identidad negra desde una perspectiva estrictamente psicológica, Frantz Fanon es otra persona a la que debemos prestar máxima atención a la hora de reflexionar sobre nuestra identidad. Su condición de psiquiatra y sus experiencias le avalan. El martiniqués analizó e interpretó en sus obras (especialmente en “Piel negra, máscaras blancas”) la visión que tenemos de nosotros mismos, del color de nuestra piel, nuestros miedos y complejos, las creencias falsas que hemos llegado a asumir como ciertas, etc.
Un factor que muchos psicólogos han considerado relevante a la hora de forjar la identidad personal es el contexto en el que se crece.  Así, el entorno puede favorecer, o no, al desarrollo y contenido de dicha reflexión. Como dice el escritor Amin Maalouf en su libro “Identidades asesinas”:  Para un niño que nace en Nigeria, el elemento más determinante de su identidad no es ser negro en vez de blanco, sino ser yoruba, por ejemplo, en lugar de hausa."
El punto de vista del psicólogo alemán Erik Erikson, reconocido por su contribución en el análisis del desarrollo de la identidad, es también muy interesante, afirma que “Es necesaria alguna forma de crisis para que el joven resuelva la cuestión de la identidad y venza la difusión de la identidad” (“Psicología de la adolescencia”, J.C. Coleman y L.B. Hendry).
Considero que la afirmación de Erikson es muy acertada. El que haya leído la autobiografía de Malcolm X o visto la película de Spike Lee basada en su vida, habrá podido constatar los problemas identitarios que sufría un negro (Malcolm X) que posteriormente ha pasado a ser alguien al que muchos hermanos tenemos como referente a la hora de representar/entender nuestra negritud.
Tal y como explica en su autobiografía “Malcolm X. Vida y voz de un hombre negro”, El-Hajj Malik El-Shabazz, siendo niño, llegó a avergonzarse de algunos de sus rasgos que delataban su afrodescendencia. Lo cuenta así:

Qué ridículo era! Admiraba en el espejo a un negro con cabellos blancos. Me juré que no tendría nunca más el pelo rizado, y efectivamente me lo desricé durante muchos años. Acababa de dar el primer paso hacia la degradación de mí mismo. Me había unido a esa multitud de negros de América, que a base de lavados de cerebro acababan creyendo que los negros son inferiores – y los blancos superiores- hasta el punto que no vacilan en mutilar y profanar los cuerpos que Dios les ha dado para parecer guapos a los ojos de los blancos."
Recuerdo que en su autobiografía, Malcolm habla sobre su experiencia en la escuela -en la que era el único negro-. También recuerdo la anécdota del profesor que, al decirle Malcolm que de mayor quería ser abogado, le aconseja que sea realista a la hora de enfocar su futuro y piense en posibilidades realmente factibles para un negro como él.
Victoria Santa Cruz, artista afroperuana, es otro ejemplo que demuestra lo trascendental que puede resultar para los negros vivir un episodio poco agradable hacia nuestro color de piel para reafirmar definitivamente nuestra negritud. En su genial poemaMe gritaron negra” –interpretado por ella de forma magistral-, Victoria explica una experiencia que vivió siendo niña. Estaba junto a unas amigas suyas, cuando una niña blanca hizo acto de presencia y se negó a jugar estando ella –una negra- presente. Así, explica que empezó a odiar su cabello rizado, sus labios gruesos, se aclaró la piel con determinados productos, etc. Es decir, más de lo mismo.
Pero lo importante que le dejó esa experiencia negativa de su infancia es, sin lugar a dudas, la introspección y posterior reafirmación de su identidad negra. Tal y como dice: “Yo no sabía que era negra, y no me refiero al color, sino a lo que eso implicaba."
Algunos nacionalistas negros han fundamentado la negritud en base a tres cosas: color, cultura y conciencia. No tengáis ninguna duda de que el “a lo que eso implicaba” dicho por Victoria Santa Cruz en la frase citada anteriormente, se enmarca dentro de las dos últimas, es decir, cultura y conciencia.
El color, al final puede resultar menos importante. ¿Alguien duda que Salif Keita, cantante africano y albino, representa perfectamente los valores de la negritud? Él mismo ha afirmado: “Yo soy negro, mi piel es blanca." Tremenda conciencia la de Salif.
La verdad es que las personas negras hemos llegado a  sufrir un lavado de cerebro tan grande, que hemos llegado a asumir que éramos inferiores a otras personas, por lo que muchos nacionalistas negros han basado su discurso en enfatizar el orgullo y belleza (¡Black is beautiful!) de nuestra negritud como primer paso para crear una personalidad digna.  Digna no significa tener que gritar a los cuatro vientos que eres negro o africano, significa, como mínimo, no avergonzarse de lo que eres (negro).
Otro factor decisivo para forjar una identidad adecuada es la educación, por eso los líderes honestos ( Kwame Nkrumah, Julius Nyerere, etc)  de los países africanos que tuvieron que afrontar el reto de dirigir sus países una vez habían alcanzado la independencia, pusieron tanto esfuerzo en la promoción cultural de sus pueblos, para así crear una identidad nacional sólida.
En este sentido, no sólo la educación recibida desde las instituciones es importante.
Voy a citar un párrafo del libro “Psicología de la adolescencia” de J.C. Coleman y J.B. Hendry que resume perfectamente lo que quiero decir.
Las actitudes de los padres hacia su propia cultura tendrán un profundo efecto en los niños y los jóvenes, y afectarán inevitablemente al proceso de la identidad étnica. La investigación en EE.UU con familias afroamericanas indica que muchos padres socializan a sus hijos para que estén orgullosos de su raza y tengan sentimientos positivos sobre ser negros."
Ciertamente, es significativo evidenciar el ejemplo que ejercen los padres (y madres) sobre sus hijos. Por poner ejemplos, pienso en Juliana Lumumba -hija de Patrice Lumumba-, en Samia Nkrumah –hija de Kwame Nkrumah-, ambas comprometidas con la causa africana. De la misma manera, pienso en otro estilo de padres e hijos negros, e igualmente se confirma el ejemplo que ejercen los padres sobre los hijos.
Quiero acabar el texto con un fragmento del fabuloso discurso pronunciado por Nelson Mandela en el Tribunal Supremo de Pretoria, el 20 de abril de 1964. Dice así:
 Sea lo que sea lo que haya hecho, lo he hecho a la par como individuo y en mi calidad de líder político, en razón de mi experiencia en Sudáfrica y de mi propio origen africano, del cual me enorgullezco profundamente."

BLACK POWER/ PODER NEGRO   BLACK IS BEAUTIFUL/ LO NEGRO ES HERMOSO

1 comentario:

  1. Muy bueno neng. Espero en los proximos dias escribas un articulo sobre el tema que en la actualidad de la inferioridad de la raza blanca sobre la negra..."y que nos tilden de ineptos"

    http://www.elpais.com/articulo/sociedad/CSIC/patrocino/trabajos/racistas/reafirmar/inferioridad/negros/elpepusoc/20101219elpepisoc_2/Tes

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