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lunes, 21 de marzo de 2011

Spike Lee, Haz lo que debas y el método socrático



Supongamos que un famoso estadista hubiese acabado de pronunciar un patriótico discurso acerca del valor, de la gloria de morir por la patria. Es muy probable que Sócrates se acercara y dijera:
-Perdón por la intromisión, pero ¿quieres explicarme qué es lo que significa la palabra valor?
-Valor es cuando uno permanece en su puesto a pesar del peligro.
-Pero ¿y si una buena estrategia aconseja la retirada?
-En ese caso es diferente. En tal circunstancia es aconsejable retirarse.
-Entonces el valor no consiste en permanecer en el puesto, ni tampoco en retirarse. ¿Cómo definirías, pues, el valor?
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Hace relativamente poco, inmerso en mi “mundo negro”, vi la película Haz lo que debas (Do the right thing) del polifacético cineasta afroamericano Spike Lee, reconocido entre otras cosas por sus trabajos cinematográficos de temática negra, que finalizaba con una reflexión sobre el sentido del uso de la violencia para resolver los conflictos de naturaleza socio-racial. Concretamente, terminaba el film citando brevemente un texto de Martin Luther King y otro de Malcolm X, que, como bien sabemos, defendían posturas muy dispares al respecto. La exposición de las ideas relacionadas con la violencia de estos dos líderes de la comunidad afroamericana era el broche perfecto para una película de idiosincrasia negra.
Los posicionamientos referentes a Martin Luther King y Malcolm X con los que concluye la película son totalmente antagónicos, por lo que Spike Lee nos invita a valorar dos posibilidades irreconciliables de afrontar un mismo problema: la falta de poder social de la comunidad afroamericana. Mientras las palabras de Luther King expuestas al término de la película defienden que en ningún caso el uso de la violencia va a resultar productivo, las de Malcolm, contrariamente, son las palabras de una persona que no descarta la violencia como solución a ciertos problemas e incluso la considera legítima (en el caso de los afroamericanos) y potencialmente productiva.
Estimo que el final de Haz lo que debas es un final filosófico de carácter socrático. Filosófico desde el momento en el que su finalidad es hacernos reflexionar, y socrático en la medida que utiliza una estrategia similar -más en el fondo que en la forma- a la mayéutica (técnica filosófica, desarrollada principalmente por Sócrates, que consiste en formular un seguido de preguntas a una persona con la intención de que ésta, por si misma, llegue a un conocimiento no conceptualizado mediante el razonamiento). Las dos posturas expuestas equivalen a preguntas, puesto que Spike Lee establece una comunicación indirecta con nosotros (los espectadores) y pretende hacernos pensar. Recordemos que Sócrates, posiblemente el mayor exponente de la mayéutica, no pretendía inculcar sus conocimientos en las mentes de sus discípulos, sino que prefería ofrecerles las herramientas (en forma de diálogo) para que ellos mismos acabaran extrayendo conclusiones correctas. Exactamente lo mismo que ha pretendido Spike con su final en Do the right thing. Objetivamente, en el final de Haz lo que debas Spike no se decanta ni por las ideas de Martin ni por las de Malcolm, simplemente se limita a citar sus puntos de vista; ahora somos nosotros los que debemos valorar la información que hemos recibido.
Aun mostrándose imparcial, el hecho de que al concluir la película Spike Lee cite primero las ideas de Luther King, para posteriormente acabar exponiendo las de Malcolm X, me hace pensar que las ideas que realmente quiere que nos queden grabadas son las Malcolm. De no ser así, Spike habría expuesto inicialmente las ideas del activista musulmán. Mi forma de entender la intención de Spike es la siguiente: primero nos da a conocer las ideas defendidas por Luther King, políticamente correctas y aceptadas por la mayoría como las adecuadas. Serían, según mi punto de vista, las ideas que hemos interiorizado y aceptado como acertadas. Posteriormente, y en contraposición, nos ofrece el punto de vista de Malcolm X, defensor de un mensaje considerado más agresivo (pero que no resta un ápice de validez a sus argumentos…), para que nosotros mismos, en un ejercicio de reflexión personal, seamos capaces de  descubrir el verdadero sentido de la violencia para las comunidades afro.
Habiendo tenido el auténtico placer de haber leído el libro Fight the power del rapero afroamericano Chuck D (de ideología muy similar a Malcolm X), en el que en el prólogo escrito por Spike Lee se puede leer que “Chuck ha sido tachado de tipo “cabreado”, “militante” o “radical”, como lo han sido tantas voces fuertes e inflexibles que han levantado la cabeza para presentar un punto de vista capaz de trastocar el pensamiento único”, no tengo ningún tipo de duda de que Spike Lee, por encima de todo, quiere que no asociemos gratuitamente violencia con Malcolm X.
Enlazando de nuevo con ejemplo de método socrático citado inicialmente, entiendo que con su final en Haz lo que debas Spike Lee estaría intentando ponernos en la siguiente tesitura:
-Perdón por la intromisión, pero ¿quieres explicarme qué es ser violento?
-Ser violento es actuar con violencia.
-Pero ¿y si alguien no violento obra con violencia en respuesta a una agresión?
-En ese caso es diferente. En tal circunstancia estaríamos hablando de alguien que sin ser violento se está defendiendo mediante la fuerza.
-Entonces ser violento no consiste exclusivamente en actuar con violencia. ¿Cómo definirías, pues, ser violento?

En efecto, pensaba Sócrates, si cada uno entiende por justo y por bueno una cosa distinta, si para cada uno las palabras “bueno” y “malo”, “justo” e “injusto” poseen significaciones distintas, la comunicación y la posibilidad de entendimiento entre los hombres resultará imposible: ¿cómo decidir en una asamblea si una ley es justa o no, cuando cada uno entiende algo distinto por justo? Es, pues, necesario definir con precisión los conceptos para restablecer la comunicación y hacer posible el diálogo sobre temas morales y políticos.”
Libro Historia de la filosofía, J.M. Navarro, Ed Anaya

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