Victoria Santa Cruz, artista afroperuana, es otro ejemplo que demuestra lo trascendental que puede resultar para los negros vivir un episodio poco agradable hacia nuestro color de piel para reafirmar definitivamente nuestra negritud. En su genial poema “Me gritaron negra” –interpretado por ella de forma magistral-, Victoria explica una experiencia que vivió siendo niña. Estaba junto a unas amigas suyas, cuando una niña blanca hizo acto de presencia y se negó a jugar estando ella –una negra- presente. Así, explica que empezó a odiar su cabello rizado, sus labios gruesos, se aclaró la piel con determinados productos, etc. Es decir, más de lo mismo.
Pero lo importante que le dejó esa experiencia negativa de su infancia es, sin lugar a dudas, la introspección y posterior reafirmación de su identidad negra. Tal y como dice: “Yo no sabía que era negra, y no me refiero al color, sino a lo que eso implicaba” (fragmento extraído del texto "Identidad negra", publicado por - y en- La Celda de Mumia).
No hay comentarios:
Publicar un comentario