Malcolm X (1992), película de Spike Lee
Narración del asesinato de Malcolm X (fuente: El factor judas. El complot para asesinar a Malcolm X, Karl Evanzz –traducido por Elsa Mateo-)
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Unos minutos más tarde, después de llegar al salón de baile, Malcolm X se dirigió apresuradamente a los bastidores. “Realmente, hoy no debería estar aquí”, le dijo a Leon 4X Ameer , mientras esperaban la llegada de los oradores invitados especiales. Según Ameer, A. Peter Bailey y otros ayudantes importantes, Malcolm X comentó que percibía algo raro en la atmósfera.
Uno a uno, todos los invitados para hablar esa tarde llamaron para cancelar su compromiso. La multitud estaba cada vez más inquieta. Exasperado, Malcolm X finalmente le dijo a Benjamin X Goodman, un ayudante, que diera el inicio al mitin. Goodman hizo un panegírico de él y luego lo presentó al ansioso público. El salón estaba atestado; la gente se apretaba contra las paredes.
- As salaam alaikum (que la paz sea con vosotros) – dijo Malcolm X mientras recorría con la mirada los rostros de la multitud mayoritariamente negra.
- Wa-alaikum, salaam (y también contigo) – respondió la mayoría de los reunidos.
Mientras Malcolm X hablaba, uno de los guardaespaldas que se encontraba de pie cerca de él hizo una leve señal para indicar que deseaba ser relevado de su puesto de vigilancia. Después de que otro guardia ocupara su sitio, el guardaespaldas Gene X Roberts se situó cerca de la entrada principal.
De repente, dos jóvenes negros que estaban sentados cerca del escenario empezaron a pelearse.
- ¡Negro, saca la mano de mi bolsillo! – gritó uno de ellos.
- ¡Tranquilos! ¡Tranquilos! – dijo Malcolm X comprensivamente-. Dejadlo estar hermanos – los apremió.
Mientras Malcolm X extendía la mano derecha hacía los dos negros, uno de ellos sacó del abrigo del otro una Luger alemana y le disparó a Malcolm X en el pecho. Mientras éste caía hacía atrás, un tercer hombre lanzó una bomba de humo al aire, originando un pandemónium-
Un cuarto hombre, armado con una escopeta de cañones recortados, se levanto desde la tercera fila y le disparó a Malcolm X en el pecho.
Mientras Malcolm X caía al suelo, el quinto hombre –el tercer pistolero- le disparó en la pierna y la mano izquierdas. Como un forajido de una película del oeste, el último conspirados retrocedió hacia la entrada del salón de baile, disparando una y otra vez a Malcolm X. E
El cuerpo de Malcolm X se desplomó sobre el escenario. La sangre brotaba de sus heridas y se derramaba sobre el suelo polvoriento.
Uno de los guardaespaldas de Malcolm X, Reuben X Frances, disparó tres tiros al quinto agresor, alcanzándolo una vez en la pierna. Algunas personas del público gritaban insultos al tiempo que pateaban y arañaban al pistolero herido. “Matad a ese hijo de puta”, gritaban algunos. “Matadlos”, gritaban otros.
Los otros cuatro sospechosos mantuvieron a la multitud a distancia con sus armas y escaparon por las puertas que había a ambos lados del escenario.
Roberts, el guardaespaldas que se había colocado en la puerta principal del salón segundos antes de que comenzara el tiroteo, se abrió paso entre la multitud y subió de un salto al escenario. Se arrodilló sobre el cuerpo caído boca abajo del nacionalista negro y pareció practicarle el boca a boca.
Betty Shabazz, la esposa de Malcolm, que era enfermera diplomada, apartó a Roberts de su agonizante esposo e intentó salvarle la vida. Sarah Mitchell, una joven negra, se apresuró a aflojarle la corbata a Malcolm X y le abrió la camisa, dejando al descubierto las heridas em forma de volcán de su pecho. Yuri Kuchiama, un discípulo de Malcolm X, norteamericano de origen japonés, le sostuvo la cabeza en alto para evitar que se ahogase con su propia sangre.
Incluso mientras intentaban revivir a Malcolm X sabían que existían pocas posibilidades de que la voz de la ira afroamericana –venerada por los negros pero despreciada por la mayoría de los blancos- sobreviviera.
“Su pulso era débil, muy débil”, recordaba Roberts tiempo después. Mientras Betty Shabazz y otras personas que estaban en el escenario lloraban de pena y desesperación, un hombre negro que se encontraba en el rincón de la izquierda, cerca del escenario, reía con expresión victoriosa. Según diversos testigos, llevaba en la solapa el distintivo de la Nación del Islam.
Permanecen vigentes tres teorías sobre el asesinato:
Teoría uno: Lo hicieron los Musulmanes Negros
Teoría dos: Lo hicieron los servicios de inteligencia
Teoría tres: Lo hizo la mafia y el cártel internacional de la droga
La Celda de Mumia recomienda la película Malcolm X de Spike Lee y la autobiografía de Malcolm X, titulada Vida y voz de un hombre negro.
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