Todos los países que hoy conforman lo que conocemos como “Tercer Mundo”, y yo me centraré en el Continente Africano, tienen un enorme potencial y una ingente cantidad de materias primas y riqueza natural. Entonces, ¿cuál es el problema? ¿Por qué no hemos conseguido desarrollar nuestro continente como hijos que se han independizado de las manos de su madre? ¿Para qué lucharon nuestros grandes independentistas por la independencia de África si no somos capaces de seguir su legado?
Como dice Donato Ndongo Bidyogo “la colonización a la que fue sometido el continente negro tras la conferencia de Berlín en 1885 fue lo equivalente a una esclavización en el propio suelo africano”. Y a ese periodo trágico ha seguido otro en el que un entramado de corrupciones impide una plena soberanía de los Estados africanos.
Si nos remontamos tras la Segunda Guerra Mundial, observaremos que la mayor parte de África había sido colonizada durante la Repartición de África en medio del periodo conocido como Nuevo Imperialismo, durante la segunda mitad del siglo XIX. Tras la Primera Guerra Mundial, los movimientos independentistas africanos fueron tomando relevancia, una relevancia que culminaría con el proceso de descolonización.
El objetivo de nuestros independentistas era y es el deseo de los pueblos indígenas de independizarse totalmente de sus opresores colonialistas. Pero la realidad es que hoy, después de siglos de independencia, África es un continente divido por las ambiciones de poder de ciertos grupos, grupos que están a merced de un neocolonialista: Francia.
El neocolonialismo es el control indirecto que ejercen las antiguas potencias coloniales sobre sus antiguas colonias. Como el que dice “la unión hace la fuerza”, recomiendo a los actores políticos que debemos estar todos unidos y luchar para acabar con él. Estoy seguro de que Lumumba debe estar totalmente indignado al ver que nuestro continente, rico en recursos naturales y que abastece el primer mundo como lo llaman, está sometido a los dictados culturales, políticos, lingüísticos y especialmente económicos de las potencias.
Yo soy de la nueva generación y estoy viendo cada día en los medios de comunicación occidentales noticias fabricadas referentes a África, niños muriendo de hambre, etc, pero hay que reconocer aunque no me enorgullece el continente africano es rico el más rico del mundo, ¿pero que hace o porque nuestros gobiernos no pueden destinar al pueblo todos los beneficios que genera nuestro continente? ¿Lo tiene así establecido el sistema que los beneficios del continente africano han de repartirlo entre los neocolonialistas y sus títeres? Tras las supuestas liberaciones políticas de las colonias se han mantenido hasta hoy en día las antiguas estructuras económicas, las exportaciones masivas de los recursos naturales a las metrópolis, la concentración de la producción en ciertas materias primas para exportar y la carencia de los medios técnicos.
No entiendo a nuestros gobernantes ni a aquellos que se hacen llamar políticos de la oposición, (quiero recalcar para los lectores, de que en este articulo de opinión no me centro en un país africano en concreto sino al continente en sí) las políticas neocolonialistas siempre se han servido y aprovechado de las desconfianzas de los africanos, es decir, dividiendo a los africanos, armando a los políticos y gobernar según los propósitos del Rey del neocolonialismo africano y lo que más irita es que bajo este entramado de democracias dirigidas, los grandes burgueses extraen al máximo beneficio a costa de la vida y el trabajo de los africanos sus recursos. La globalización responde a estas ansias, extender este actual sistema capitalista, reducir el coste de las materias primas y elevar el de las manufacturas resultantes, lo cual lleva a la total destrucción para los países subdesarrollados.
La economía occidental desde mi punto de vista se basa, por desgracia, en la exportación de dichas materias primas de los países desarrollados para que las empleen en producir bienes de consumo (porque aun siendo independientes, los africanos no son capaces de transformarlas en consumo) que a su vez se vuelven a vender a mayor coste a los mismos países subdesarrollados.
Es indignante pero es así, lo sabrán mejor los desestabilizadores de la paz. Para abaratar los costes de esas materias, las multinacionales y grandes corporaciones económicas, a través de sus títeres, gobiernos, etc promueven divisiones, guerras, golpes de estado (caso de Costa de Marfil) y financian las dictaduras de turno para mantener el orden que garantice esa situación favorable a la economía mundial.
El Banco Mundial, organización para el desarrollo que presta “ayuda” ofreciendo créditos a los países pobres de todo el mundo, para contribuir a su desarrollo económico y social (desarrollo que nunca llega)… ¿con qué tipo de interés devolverán los estados africanos ese dinero? Aunque gran parte de este dinero siempre es despilfarrado por dictadores corruptos y no revertido en el bienestar de los pueblos.
Francia, a pesar de su bonita ciudad “Paris” -ciudad del amor-, ha sido y es gobernada por un “grupo de interés que controlan los gobiernos africanos desde el exterior”. Éstos, confiscaron las independencias africanas y mantienen a una gran cantidad de dictaduras, impidiendo cualquier construcción de legitimidad política y de un bien común africano basado en los recursos creativos de esos países. Y, LO PEOR, CON UN DESPRECIO ABSOLUTO POR LOS AFRICANOS.
Muchas personas europeas (e incluso africanas) sean políticos o no, piensan que desde la época de los esclavos y la colonización, tras las independencias los pueblos africanos son totalmente incapaces de crear un estado de derecho y creatividad política y cultural, lo que yo les digo es que nosotros si que somos capaces de organizarnos en “sociedad moderna donde los gobiernos se cambien sin necesidad de golpes de estados” pero siempre y cuando los neocolonialistas nos dejen en paz y adaptemos el sistema política que queramos.
Yo sugiero a mis hermanos africanos que debemos unirnos, juntos podemos luchar contra estas injusticias, que nuestros gobiernos introduzcan democracias más participativas, tenga como prioridad el bienestar social de la población y no de unos pocos burgueses quienes dictan las normas del mundo. Pero para todo ello los ciudadanos africanos nos debemos implicar en ello, tenemos que ser conscientes de que a África le hace falta un gran cambio, pero sin la ayuda de todos no se puede conseguir. Es importante aunque suene mal que haya grandes líderes africanos dispuestos a cortar a Occidente de los recursos del continente africano, forzarle a agotar en África sus fuerzas y hacer patentes, una vez más las contradicciones internas del mundo capitalistas.
Es momento de parar las acciones de los países potentes sobre los territorios que no tienen un poder militar, porque tanto Gadafi como el resto de los dictadores llevaban muchos años en el poder y sostenidos por los mismos que hoy les invaden ¿la ONU, OTAN, UE, USA porque ahora? ¿es que esos políticos no leen los periódicos que denuncian todos los años las violaciones de los derechos humanos? Yo por lo menos no me creo las imágenes trucadas de los supuestos civiles que se están masacrando ¿o son imágenes de archivos de hace mil años? Os dejo que contestéis las preguntas. Pero tener en cuenta que después de las revueltas, los gobiernos que los neocolonialistas impongan serán otros corruptos porque primero se explotara todo el petróleo necesario y después ya veremos a ver si al pueblo le damos un poco de pan.
Para finalizar, solo me queda decir que los políticos invaden territorios por interés y lo hacen con la excusa de defender a los más débiles, a la población civil. Y uno puede comparar el sistema neocolonialista con un grupo de interés. Son aquellos actores, que pretenden influir desde fuera, sobre el poder publico sin llegar a conquistarlo.
Me gusta tu reflexión Delfín.
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